La salud mental es una parte fundamental de nuestro bienestar. Sin embargo, muchas veces el sufrimiento emocional permanece en silencio por miedo, vergüenza o temor a ser juzgado.
Hablar sobre el suicidio de manera responsable, empática y sin estigmas es una herramienta importante de prevención. La Organización Mundial de la Salud señala que el suicidio puede prevenirse y que detectar oportunamente las señales de alerta, brindar apoyo y facilitar el acceso a atención profesional son acciones fundamentales.
¿Por qué es importante hablar sobre el suicidio?
Existe la idea de que preguntar directamente a una persona si está pensando en suicidarse puede provocar que tenga esas ideas. Esto es un mito.
La OMS señala que preguntar de manera directa y empática no aumenta el riesgo; por el contrario, puede ayudar a que la persona se sienta escuchada y comprendida.
Por eso, una conversación puede comenzar con algo tan sencillo como:
“He notado que no te sientes bien. ¿Quieres contarme qué está pasando?”
Lo más importante es escuchar sin juzgar, minimizar lo que siente la persona o intentar resolverlo todo inmediatamente.
Señales de alerta que debemos reconocer
No todas las personas manifiestan su sufrimiento de la misma manera. Algunas señales que requieren atención pueden ser:
- Cambios drásticos de ánimo.
- Aislamiento o retraimiento social.
- Expresar desesperanza o sentir que la vida no tiene sentido.
- Hablar sobre la muerte o sobre quitarse la vida.
- Despedirse de familiares o amigos de una manera inusual.
- Regalar pertenencias importantes.
- Cambios importantes en los hábitos o comportamiento.
Identificar una o varias de estas señales no permite diagnosticar por sí sola una conducta suicida, pero sí puede ser una razón para acercarse, preguntar cómo se encuentra la persona y buscar apoyo profesional.
¿Cómo podemos ayudar?
Si alguien cercano atraviesa una crisis emocional, no es necesario tener todas las respuestas. Podemos empezar por:
1. Escuchar sin juzgar
Permite que la persona exprese lo que siente. Evita frases como “échale ganas”, “hay personas que están peor” o “todo estará bien”.
2. Preguntar directamente
Si existe preocupación, puedes preguntar con empatía si ha pensado en hacerse daño o en quitarse la vida. Hablarlo no provoca que la persona actúe.
3. No dejar sola a una persona en peligro inmediato
Si existe un riesgo inmediato, es importante buscar ayuda de emergencia y permanecer con la persona mientras llega apoyo.
4. Buscar ayuda profesional
Un médico o profesional de salud mental puede realizar una valoración adecuada y orientar sobre las opciones de atención.
5. Mantener el acompañamiento
La prevención no termina después de una conversación. Mantener el contacto y preguntar periódicamente cómo se encuentra una persona puede ayudar a fortalecer su red de apoyo.
Pedir ayuda también es cuidar de ti
Sentirse desesperanzado, tener pensamientos de muerte o sentir que no existe una salida no es una señal de debilidad. Es una señal de que existe un sufrimiento que merece atención.
En México, Línea de la Vida: 800 911 2000 ofrece orientación y apoyo en salud mental las 24 horas, los 365 días del año. Si existe una emergencia o peligro inmediato, llama al 911.
En Hospital Nueva España estamos contigo
Cuidar la salud también significa cuidar nuestra salud emocional. No ignores las señales, no tengas miedo de preguntar y no enfrentes una crisis en soledad.
A veces, una conversación puede ser el primer paso para que alguien encuentre ayuda.
Si tú o alguien que conoces está atravesando una situación emocional difícil, busca apoyo profesional. Pedir ayuda puede salvar una vida.
Este contenido es informativo y no sustituye una valoración profesional. Si existe riesgo inmediato de autolesión o suicidio, busca atención de emergencia.